Tocando fondo y deseando reconectar con todo de nuevo...

Sin comentarios septiembre 16, 2016

En el principio de los tiempos los seres humanos vivían dependiendo completamente de la naturaleza, comían los frutos que recolectaban, bebían las aguas de ríos y lagos, cazaban los animales que comían y se cubrían con sus pieles, por lo mismo su agradecimiento y honra hacia la naturaleza, que todo lo que necesitaban les proveía, era total.

 

También eran conscientes de que así como ellos eran seres humanos, o sea que eran más materiales también había otros seres espirituales que no tenían materia, sin embargo existían en otra realidad a la que era posible acceder.

 

Así consideraban que había dos realidades, una “la ordinaria”, en la que se encontraban cuando cazaban, cuando comían, etc.

Otra “la no ordinaria” a la que accedían para solicitar ayuda a esos seres espirituales para obtener lo que necesitaban, para honrarlos, para mejorar su relación con ellos.

 

En estos grupos de humanos siempre había una persona que tenía más sabiduría y conexión con esos seres espirituales y que se encargaba de guiar al resto del grupo hacia su evolución, hacia estar y sentirse mejor, aprender de las lecciones, ser agradecido, sentirse unido con el todo, respetar y honrar a la naturaleza, ser conscientes de los ciclos naturales, etc. a esa persona se le solía llamar “chamán” y no tenía elección, no se podía encargar de otra cosa, era el encargado de todo el grupo y se encargaba también de su sanación, de que hubiera alimentos, de las relaciones entre la comunidad, de sus ceremonias, fiestas, etc.

Aunque esa persona era su guía y todos le tenían respeto y obediencia, todos los miembros del grupo sabían que cada uno era poderoso, era capaz de hacer algo valioso para el grupo y compartían esos talentos propios en beneficio de todo el grupo, no se sentían inferiores a los demás, cada uno se sentía especial en algo y a ese algo se dedicaba, todos ellos sabían que eran poderosos por separado y más aún en conjunto, así se apoyaban entre ellos y vivían en armonía con ellos mismos, con sus compañeros, con la naturaleza, con los seres espirituales.

 

Poco a poco todo fue cambiando, unos cuantos humanos empezaron a acumular riqueza, a tener más de lo que necesitaban y eso les gustó así que su ambición, les llevo a manipular a los otros humanos para convencerlos de cosas falsas que les permitirían tener más poder frente a ellos.

 

Así surgieron las religiones, los bancos, los gobiernos y las empresas privadas, y con ellos las guerras, las separaciones, el racismo, la destrucción de la naturaleza para obtener riqueza y a estas personas ambiciosas lo que más les importaba era que las otras personas se sintieran solas, desprotegidas y que no valían nada, para eso les inculcaron mediante la educación y los medios de comunicación la completa desconexión con ellos mismos, con sus compañeros, con la naturaleza y con los seres espirituales.

 

Ahora mismo los humanos están tocando fondo, el mundo ambicioso en el que vivimos nos mantiene en emociones de miedo, de inseguridad, de soledad, tenemos más de lo que necesitamos y sin embargo siempre sentimos que necesitamos algo más, añoramos esa conexión que nuestros antepasados tenían con ellos mismos, con sus compañeros, con la naturaleza y con los seres espirituales.

 

Afortunadamente cada vez estamos más cerca de reconectarnos con todo, se han recuperado las maneras que los chamanes tenían de trabajar con su gente y cada vez más humanos se están interesando en ello.

 

Hay un grupo de humanos que en lugar de llenar sus vacíos comprando bienes materiales, lo están llenando aprendiendo maneras muy antiguas de ser, de sentir, de sanar, de reconectarse y en ello sí que encuentran esa sensación de plenitud, de que todo lo que necesitan está en su interior y de que son humanos talentosos, que cada uno tiene algo especial que hacer y que lo puede compartir con su grupo para el bien de todos, y dentro de esos grupos, pueden ser ellos mismos, sin tener que fingir, que aparentar, que quedar bien con los otros humanos considerados “normales” que están enajenados y por inercia tienden a burlarse y a ridiculizar estas maneras de actuar.

 

En el interior de cada ser humano hay ésta semilla de la unión, de la armonía con todo, lo que pasa es que parece que primero hay que sufrir para poder tocar fondo y querer cambiar, ya que para volverse a unir al todo hay que quitarse muchas creencias, apariencias, maneras de actuar, de pensar, de relacionarse y hay que empezar a creer en uno mismo, en sus talentos, en sus seres espirituales que están ahí encantados de ayudar, solo que necesitan nuestros permiso para poder actuar.

 

Si has tocado fondo y quieres empezar a reconectarte contigo mismo, con tus compañeros de vida, con la naturaleza y con los seres espirituales, te esperamos en los talleres de chamanismo que venimos impartiendo hace 4 años ya que a partir de septiembre empezará un nuevo grupo de valientes, de aventureros, de personas que saben lo poderosas y talentosas que son y quieren poner esos talentos en beneficio de su comunidad.


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